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El conflicto

A lo largo de la historia, la coexistencia entre humanos y depredadores ha generado tensiones, impactando la gestión del ganado y el entorno rural. Desde medidas preventivas hasta métodos letales, la lucha por reducir estos conflictos ha moldeado el equilibrio entre la conservación de especies y las necesidades humanas.

La competencia entre humanos y depredadores ha sido fuente de conflictos a lo largo de la historia en todo el planeta.

Las interacciones entre humanos y fauna han ocurrido a lo largo de toda la prehistoria y la historia escrita del ser humano. Una forma temprana del conflicto humanos-fauna es la depredación de los ancestros de los humanos prehistóricos por un número de depredadores del Mioceno como tigres dientes de sable, leopardos o hienas (1).

Los humanos hemos tenido siempre una profunda relación con los depredadores, con los que hemos tenido que coexistir, desarrollando estrategias para escapar de ellos que han contribuido a la evolución humana (2).

Los conflictos entre los humanos y los depredadores surgen principalmente por la competencia por recursos compartidos y limitados. Estos conflictos pueden ser particularmente controvertidos cuando los recursos implicados tienen valor económico y los depredadores están legalmente protegidos. Muchos depredadores matan presas que los humanos cazan, recolectan o crían para su consumo o recreo y, ocasionalmente, incluso pueden matar gente. Aunque los humanos y los depredadores han coexistido durante milenios, la frecuencia de los conflictos ha crecido en las últimas décadas, principalmente por el aumento exponencial de la población humana y la consiguiente expansión de sus actividades (3).

1. Smilie, Shaun (20 May 2002). «Killer Cats Hunted Human Ancestors». National Geographic News. National Geographic Society

2. Geist, V. (2016). A Brief History of Human-Predator Conflicts and Potent Lessons. Proc. Vertebr. Pest Conf. 27.

3. Graham, K., Beckerman, A.P. & Thirgood, S. (2005). Human-predator-prey conflicts: ecological correlates, prey losses and patterns of management. Biol. Conserv. 122, 159–171.

La presencia de depredadores ha modulado enormemente la forma de gestionar el ganado

La depredación por carnívoros sobre ganado es una de las fuentes más frecuentes de conflicto entre humanos y fauna en todo el mundo (4). Los pastores o ganaderos a menudo reaccionan con respuestas de represalia ante las pérdidas económicas causadas por la depredación de ganado. Estas incluyen la persecución de los depredadores, la oposición a las zonas protegidas cerca de las explotaciones o lugares de pastoreo, o el rechazo a la reintroducción de depredadores que habían desaparecido. En muchos casos estas respuestas dificultan la conservación de especies amenazadas y obstaculizan la gestión de los grandes carnívoros. Algunos ejemplos del conflicto ganado-carnívoros son la depredación del lobo sobre distintos tipos de ganado en Europa y Norteamérica, los ataques de lince boreal a ovejas o renos semi-domésticos en Escandinavia, los jaguares que atacan al ganado vacuno en Venezuela o la depredación del leopardo de las nieves sobre ganado en el Himalaya. La coexistencia del ganado con los depredadores ha ocurrido durante siglos y ha obligado a los ganaderos a adoptar medidas para reducir los daños de los depredadores y permitir continuar con la actividad. Entre las medidas tradicionales encaminadas a reducir los efectos de la depredación están el acompañamiento permanente del ganado por pastores, el uso de perros que defienden al ganado de los depredadores, como los mastines o el manejo del ganado guardándolo por la noche en apriscos, rediles o corrales. Con la desaparición de los grandes depredadores como el lobo a lo largo del siglo XX debido a la intensa persecución con métodos indiscriminados como el veneno, estas prácticas tradicionales de manejo del ganado se han ido perdiendo y han llegado a desaparecer de aquellas grandes áreas donde desaparecieron los depredadores. El retorno de éstos a consecuencia de su protección y la prohibición de métodos como el uso del veneno, ha acrecentado los conflictos con el ganado debido a la pérdida de medidas tradicionales de gestión del ganado.

4. Graham, K., Beckerman, A.P. & Thirgood, S. (2005). Human-predator-prey conflicts: ecological correlates, prey losses and patterns of management. Biol. Conserv. 122, 159–171

Métodos para reducir el conflicto.​

Entre las medidas preventivas encaminadas a reducir el conflicto entre los depredadores y el ganado se encuentran algunas formas tradicionales de gestionar el ganado como, por ejemplo, el acompañamiento permanente por pastores, el uso de perros de guarda, o el manejo para minimizar la accesibilidad de los depredadores al ganado durante los momentos de mayor vulnerabilidad, como encerrarlo durante la noche en apriscos, rediles o corrales. 

Los métodos letales dirigidos a los propios depredadores buscan reducir su número y de, esa forma, reducir el número de ataques. En el caso del lobo, la efectividad de la eliminación de individuos es discutida debido, por un lado, a cuestiones éticas y legales, y por otro a que causa la desestructuración de las manadas (5), lo que puede hacer aumentar los ataques al ganado. También se ha empleado la translocación de animales problemáticos a zonas alejadas del ganado, pero es poco efectiva. Algunos métodos efectivos para disuadir a los depredadores son las barbacanas, consistentes en vallados de cuerdas con banderolas de colores colgantes, los pastores eléctricos o la combinación de ambos, pero sólo se pueden aplicar cuando el ganado permanece en una zona y su efectividad es temporal ya que los lobos terminan habituándose y dejan de ser efectivos (6).

Otras medidas basadas en nuevas tecnologías incluyen collares GPS que producen descargas eléctricas en los lobos al acercarse a la zona donde se encuentra el ganado, o dispositivos que emiten destellos de luces y sonidos cuando los lobos provistos de collares GPS se acercan a la zona donde se encuentra el ganado. Una vez que se han producido los ataques al ganado, las medidas compensatorias para resarcir los daños económicos ocasionados pueden ayudar a mitigar el conflicto, aunque el retraso en los pagos o la dificultad en ocasiones para demostrar la causa de las muertes, incluida la desaparición de los cadáveres, crean malestar entre los ganaderos y de esa manera el conflicto puede agravarse. Debido a que ninguna de las herramientas disponibles permite paliar de forma satisfactoria el conflicto entre depredadores y ganadería, existe un interés por parte de la sociedad y de las administraciones competentes para disponer de nuevas herramientas que contribuyan a la reducción del conflicto. De ahí surge la idea para este proyecto, cuya finalidad es desarrollar herramientas basadas en la aversión condicionada en el depredador que contribuyan a paliar el conflicto generado por la depredación de lobo sobre el ganado.

5. Cassidy, K.A., Borg, B.L., Klauder, K.J., Sorum, M.S., Thomas-Kuzilik, R., Dewey, S.R., Stephenson, J.A., Stahler, D.R., Gable, T.D., Bump, J.K., Homkes, A.T., Windels, S.K. & Smith, D.W. (2023). Human-caused mortality triggers pack instability in gray wolves. Front. Ecol. Environ. 21, 356–362.

6. Bruns, A., Waltert, M. & Khorozyan, I. (2020). The effectiveness of livestock protection measures against wolves (Canis lupus) and implications for their co-existence with humans. Glob. Ecol. Conserv. 21, e00868.

La presencia de depredadores ha modulado enormemente la forma de gestionar el ganado.

La expansión de las especies depredadoras puede tener consecuencias sociales y económicas en la población rural, tanto de signo positivo como negativo.​

En las últimas décadas estamos asistiendo a la recuperación de algunas especies de depredadores debido a múltiples causas, como el cese de su persecución indiscriminada que ocurrió hasta las últimas décadas del siglo XX, su protección legal y efectiva, la conservación de los hábitats, y al abandono del medio rural en grandes áreas. En nuestro país, especies como el lobo, el oso o el lince ibérico están reocupando en las últimas décadas zonas de donde habían desaparecido, con tendencias poblacionales, en general, crecientes. Esto tiene consecuencias para la población rural, tanto negativas como positivas.

Entre las primeras, los depredadores consumen presas que son de interés económico y social para la población rural, como ganado o especies de caza. Esto genera pérdidas económicas, percibidas y reales, y es fuente de conflictos, que se acentúan en aquellas zonas donde los depredadores han reaparecido después de décadas de ausencia, debido a la pérdida de hábitos generados durante siglos de coexistencia. Por otro lado, existe una gran diferencia en la percepción hacia los grandes depredadores entre la población urbana, en general favorable a su recuperación y protección, y la población rural, que sufre sus efectos negativos y es contraria a la recuperación de sus poblaciones (7). Sin embargo, el retorno de grandes depredadores como el lobo también puede tener consecuencias positivas para la población rural. Por ejemplo, el desarrollo del turismo de observación de fauna puede ser una fuente de generación de nuevas oportunidades de desarrollo y contribuir a paliar el abandono rural.

7.   Zscheischler, J. & Friedrich, J. (2022). The wolf (Canis lupus) as a symbol of an urban–rural divide? Results from a media discourse analysis on the human–wolf conflict in Germany. Environ. Manage. 70, 1051–1065.

El control letal de los depredadores ha llevado a muchas especies al borde de la extinción.

La persecución histórica junto a la pérdida de hábitat y la escasez de presas, han sido las causas principales de la regresión de las poblaciones de muchas especies de grandes depredadores. Esto ha llevado a especies como el lobo o el oso pardo a ver relegadas sus poblaciones a zonas aisladas y poco humanizadas de Europa, donde han permanecido durante décadas al borde de la extinción (8).

Algo similar ha ocurrido en otros continentes con especies de grandes carnívoros como el tigre (Panthera tigris) en Asia, el león (Panthera leo) en África, el leopardo (Panthera pardus) en Asia y África o el jaguar (Panthera onca) en América. La disminución de la persecución histórica en las últimas décadas en áreas como Europa y Norteamérica ha hecho posible la recuperación paulatina de las poblaciones de muchas de estas especies. Algunos trabajos demuestran que la reducción de la persecución es más efectiva para esta recuperación que la recuperación de sus presas (9). Dado el riesgo para las poblaciones de depredadores que presentan los métodos letales, para reducir el conflicto, sería necesario sustituirlos por métodos no letales cuyo objetivo es reducir el impacto de la depredación, en lugar de reducir las poblaciones de depredadores. En este sentido se enmarca el proyecto REDEPCAM, cuya finalidad es desarrollar herramientas, basadas en la aversión condicionada, para reducir los ataques del lobo al ganado sin recurrir al control letal.

8. Large Carnivore Initiative for Europe. IUCN/SSC Specialist Group. https://www.lcie.org/

9. Bleyhl, B., Ghoddousi, A., Askerov, E., Bocedi, G., Breitenmoser, U., Manvelyan, K., Palmer, S.C.F., Soofi, M., Weinberg, P., Zazanashvili, N., Shmunk, V., Zurell, D. & Kuemmerle, T. (2021). Reducing persecution is more effective for restoring large carnivores than restoring their prey. Ecol. Appl. 31, e02338.